
A veces consigo soltarme y dibujar casi sin pensar, a toda velocidad. Usando el lapiz de lado para manchar y haciendo rayas sin ton ni son. Comienzo marcando cuatro zonas de sombras y algunos perfiles y luego voy definiendo y rectificando cosas.
De vez en cuando me paro y me alejo para verlo mejor. Me gusta ver cómo la imagen va surgiendo, casi como si no la estuviese haciendo yo.
Y mira que lo miro veces, lo observo con detenimiento, a menudo estoy más rato mirando que dibujando. Pero no me fijo de verdad hasta que lo he terminado. Entonces le saco todos los defectos del mundo, veo todos los errores y no entiendo por qué no me he dado cuenta antes.
No se parece en nada, bueno quizás los ojos sí, pero la boca está fatal. Aunque al menos parece japonés.
3 comentarios:
la modestia no es buena para crecer.
Este tio me suena que te cagas, esta clavao, me gusta
Tampoco es que sea modestia, más bien es objetividad y algo de sentido crítico (más bien poco). Y crecer crezco, sobre todo a lo ancho.
Publicar un comentario