sábado, 26 de mayo de 2007

Lo de fijarse, ni mijita



A veces consigo soltarme y dibujar casi sin pensar, a toda velocidad. Usando el lapiz de lado para manchar y haciendo rayas sin ton ni son. Comienzo marcando cuatro zonas de sombras y algunos perfiles y luego voy definiendo y rectificando cosas.

De vez en cuando me paro y me alejo para verlo mejor. Me gusta ver cómo la imagen va surgiendo, casi como si no la estuviese haciendo yo.

Y mira que lo miro veces, lo observo con detenimiento, a menudo estoy más rato mirando que dibujando. Pero no me fijo de verdad hasta que lo he terminado. Entonces le saco todos los defectos del mundo, veo todos los errores y no entiendo por qué no me he dado cuenta antes.

No se parece en nada, bueno quizás los ojos sí, pero la boca está fatal. Aunque al menos parece japonés.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

la modestia no es buena para crecer.

Anónimo dijo...

Este tio me suena que te cagas, esta clavao, me gusta

Stoneman dijo...

Tampoco es que sea modestia, más bien es objetividad y algo de sentido crítico (más bien poco). Y crecer crezco, sobre todo a lo ancho.