
Creo que estoy pasando por una de esas rachas en que el tiempo se detiene, en que todos los días parecen el mismo, como en la película aquella.
Tanta euforia vacacional, tanto proyecto, tantas ganas y ahora que he llegado al ecuador miro hacia atrás y nada de nada. Lo peor es que miro hacia adelante y sólo espero que los días pasen despacio, a ser posible tumbado.
Y la cosa es que he ido a la playa, pero poco. He dibujado, casi nada. He escrito, menos aún. He leído, cinco minutos al día antes de quedarme frito. Qué pereza.
Supongo que en realidad para eso están las vacaciones, para descansar no tanto de las tareas como de las obligaciones.
Mientras tanto a matar el tiempo, siestas de hora y media, cenas en terracitas, horas muertas haciendo sudokus, ratillos de guitarra.
Tampoco se está tan mal, podría llegar a acostumbrarme.
Cachis no, que sólo me quedan 15 días.
2 comentarios:
El estress nos va a matar ¿o no? Sobretodo en el chirin con el cafelito o la cervecita (siempre depende de la hora, claro), el melonar, el macizo, y todas las tonterías k se nos ocurren (k cada vez son más).
¡Viva el estress de las mañanas como hoy!
Te recuerdo que por algo le llamamos 'el melonar' y no 'la güevera'. ¡A nosotros sí nos estresa! Tanta glandula y tanto mensaje subliminal, que, por si no lo sabes, un bloc está lleno de hojas y al conjunto de las hojas se le llama 'follaje'.
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