sábado, 18 de agosto de 2007

Cariño y cuidaíto



De tanto obligarme casi le había cogido asco a eso de dibujar.


Por suerte, en ocasiones, la materia nos puede. Hacemos cosas sin que el cerebro se de cuenta, o sí se da pero no intenta controlar.


Total, que estoy metido en una de esas historias que después se recuerdan con cariño. En parte por volver a hacer garabatos, en parte por volver a darme cuenta de que puedo hacer lo que quiera, en parte por descubrir que realmente puedo hacerlo, en una gran parte porque sin un lápiz (algo que manche) en la mano soy menos yo.


Y, sobre todo, por saber que a estas alturas consigo, a medias, controlar. Tener la paciencia suficiente como para tener una idea, hacer un boceto, documentarme, ponerlo a lápiz.


Y luego calcarlo para pasarlo a tinta, pensando en que voy a meterle color.


Y encima seguir teniendo ideas y cambiar lo que haga falta, desde el motivo hasta el título.


Disfrutar.


Ya tengo casi terminado el color, pero esa es otra historia. Este dibujo, después de terminarlo, me va a gustar.

No hay comentarios.: