Me temo que mi cabeza, en el fondo, va a su aire.
Lo malo (creo) es que intento descubrir por qué lo hace. A veces lo consigo (las menos). Por el camino aprendo cosas, lo que tiene su utilidad para escribir en un blog.
En mi trabajo suelo tener la necesidad de clasificar, de ordenar (fuera de mi trabajo también), sobre todo por fechas. Hace tiempo descubrí un método bastante útil que hace que los archivos aparezcan ordenados por fechas: ponerla en formato año-mes-día antes del nombre. El formato usual de día-mes-año hace que el 1 de mayo de 2007 esté antes que el 2 de enero de 2005 y es un lío (vale, vale, por eso esta entrada está clasificada como 'desvarío').
De esa manera un 15 de junio de 2005 se convierte en '050615-loquesea'.
La cuestión es que septiembre es un mes que se me atraganta. En cuanto me despisto tiendo a ponerlo como mes 07 y no 09. Parece una tontería, pero acabo de caer en que es por el nombre 'sept' de siete. Después he caído en 'oct' de ocho, 'nov' de nueve y 'dic' de diez (o sea, septiembre, octubre, noviembre y diciembre, los meses 9, 10, 11 y 12 respectivamente en contra de su nombre). Rebuscando en esta Internet he descubierto la razón: vienen del calendario romano, que dividía el año en diez meses.
Ya me acuesto más tranquilo.
Mi cabeza va a su aire, pero tiene sus razones.
Algún día tengo que explicar las ubicaciones que escoge la gente para pararse en las aceras a conversar. Pero no hoy.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario