Que el mundo está lleno de gente es tontería decirlo. Basta salir a la calle, como hoy que he salido a dar un vuelta larga. No sé con cuanta gente me he cruzado, ¿cientos?, ¿más? Hora y media da para mucho. Cada uno con su historia o a pesar de ella. Muchos paseando al perro, algunos volviendo a casa, varios grupos de descerebrados gritando goles en los bares, la chiquilla esa tan extraña de la tienda de ropa echando los cierres de la tienda, marujas regresando del supermercado con las compras de última hora...
Gente y más gente. Proyectos de personas.
Y a veces momentos mágicos, en los que, contra todo pronóstico, el lugar y la hora no concuerdan con el aspecto de la ciudad.

El barrio vacío tiene otra personalidad, se deja mirar sin distracciones. Tiene una estructura propia a pesar de la gente. Es como andar por casa. La calle deja de ser una forma de llegar a algún sitio para convertirse en un espectáculo en sí misma.
Detalles, lo importante son los detalles.
2 comentarios:
Seguro que estaria mejor la niña de la tienda que la alcantarilla para una foto, la cosa es darte algun comentario (parece mentira que tenga que venir de fallas para escribir algo) porque la peña esta de un flojo, casi como tu de flojo.
Y tú que lo digas Paverse, de un flojo que asusta. Para decirte que cuando he visto un comentario me he puesto hasta nervioso (sí, yo). Pero lo de la niña no va a poder ser, no tengo ganas de dibujar rectángulos en los ojos para que no se le reconozca y no me demande, pero un día nos acercamos y la ves, seguro que no te deja indiferente.
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