miércoles, 30 de abril de 2008

Era inevitable

Tanto avanzar en medios digitales, tanto 3D, tanto dibujar con Freehand, tenía que tener sus consecuencias. Añoraba el papel, el tacto, el sonido de puntas rasgando hebras de celulosa. Total que en un momento Pantene me he dado un capricho (certeramente aconsejado por un buen amigo) y me he comprado esto.



Una pasta, joer, cuando era chiquitillo no estaban tan caros. Pero bueno. Las circunstancias eran favorables.
Ha sido una sensación extraña, tener que leer las instrucciones porque el sistema no tenía nada que ver con el que recordaba (normal que en tres décadas los estilógrafos hayan evolucionado). Pero el tacto es el mismo. Las dudas también (¿Rotring o Staedler? Bah, Rotring de toda la vida).
Echo de menos aquella banda metálica que llevaba el cartucho de tinta para ajustarse, pero bueno...
Y las primeras pruebas, claro. Por supuesto yo con un Rotring es todo hacer rayas.



Penoso, pero ya mejorará.
Está bien rencontrarse con viejos amigos. Hum, mezclar esto con el pincel no lo había hecho nunca. Habrá que probar.
¿Lo que más me ha emocionado (aunque parezca mentira)? Limpiar la punta como hay que hacerlo.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Estas como una puta cabra pero eso no es ninguna novedad ¿verdad?

Anónimo dijo...

Es verdad...eso de tatuarse motivos trivales en el dedo es de locos! Saludos Ubik!