
Una pasta, joer, cuando era chiquitillo no estaban tan caros. Pero bueno. Las circunstancias eran favorables.
Ha sido una sensación extraña, tener que leer las instrucciones porque el sistema no tenía nada que ver con el que recordaba (normal que en tres décadas los estilógrafos hayan evolucionado). Pero el tacto es el mismo. Las dudas también (¿Rotring o Staedler? Bah, Rotring de toda la vida).
Echo de menos aquella banda metálica que llevaba el cartucho de tinta para ajustarse, pero bueno...
Y las primeras pruebas, claro. Por supuesto yo con un Rotring es todo hacer rayas.

Penoso, pero ya mejorará.
Está bien rencontrarse con viejos amigos. Hum, mezclar esto con el pincel no lo había hecho nunca. Habrá que probar.
¿Lo que más me ha emocionado (aunque parezca mentira)? Limpiar la punta como hay que hacerlo.
2 comentarios:
Estas como una puta cabra pero eso no es ninguna novedad ¿verdad?
Es verdad...eso de tatuarse motivos trivales en el dedo es de locos! Saludos Ubik!
Publicar un comentario