A veces salgo a la calle, pero sólo la uso. No me entra en la cabeza eso de 'vivir la calle' salvo que sea sentado en una terracita tomándome una cerveza. Yo la calle la quiero para andar, que es para lo que está, para salir de un sitio y llegar a otro.
Una calle como ésta, por ejemplo.

Todas las calles tienen una dirección, otra cosa es el sentido: casi todas las calles tienen dos sentidos, que ya es mucho, la mayoría de las cosas no tiene ni medio.

A estas alturas me recuerdo a Coco de Barrio Sésamo.
Me vengo fijando desde hace años y la gente que se para en medio de la calle a hablar con alguien suele adoptar una estructura perpendicular a la dirección.

No me gusta pensar que las cosas ocurren por las buenas, y menos cuando rompen las estadísticas. Le he dado vueltas y vueltas, al principio pensé que era para cortar el paso y joder a los que andan, pero creo que no es eso. Pienso que es un instinto animal, de los pocos que aún nos quedan, situarnos así para poder controlar el paso, no dar la espalda a posibles enemigos que usen la vía.
Es una solución como otra cualquiera, pero me parece acertada. Seguimos siendo animales. Todavía miramos por el rabillo del ojo, no salimos de espaldas por una puerta, vigilamos.
Pero después me di cuenta de otra cosa: puestos a pararse en una calle, elegimos el lugar más estrecho. Donde haya una farola, o un contenedor, o un árbol. Producimos un atasco.

Eso es más difícil de explicar. ¿Quizás para sentir algo a nuestras espaldas? ¿Es un antiguo método de caza, rodear a las presas?....
Aquí me puede mi vena negativa: lo hacemos por joder.
2 comentarios:
¿Y si sustituyes la perspectiva de la farola, el contenedor etc por unas escaleras automáticas de cualquier sitio?
..Por joder está claro.
Interesante reflexión. Aunque en mi casa te dirían algo de las normas SYAP y tal..
Lo de las escaleras es otra cuestión. ¿Por qué casi todo el mundo se queda parado cuando llega al final de una escalera mecánica?
Eso da tema para otro día.
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