martes, 14 de octubre de 2008

La vida es sueño

Anoche tuve un sueño. No, no soy el Martin. Quiero decir lo que digo, que soñé. No suelo soñar, vamos que seguramente lo haré pero por la mañana casi nunca lo recuerdo. Dicen que en los sueños se desatan todas las represiones, una especie de válvula de escape, lo que conscientemente no somos capaces de asumir. Mi inconsciente debe ser terrible.
La cuestión es que soñe que estaba al lado de un quiosco, curiosamente no al que suelo ir actualmente sino al que iba cuando vivía con mis padres. Al llegar vi sorprendido que el periódico acababa de lanzar una promoción (a estas alturas creo que casi cualquiera que me lea sabe que trabajo en un periódico, y que hasta hace muy poco estaba al tanto de todas las promociones que salían a la calle). Bueno, mejor dejo las aclaraciones, que me pierdo.
Allí, colgada sobre la ventanilla del quiosquero, estaba la primera entrega.
Una morcilla.
Una hermosa morcilla, con su grasilla, su contundencia, el logo del periódico grabado en relieve (parece que lo estoy viendo).
Y yo nervioso pensando '¿por qué no sabía que íbamos a sacar esto?'
Encima, la gente que pasaba por la calle me preguntaba, como si me conociera, por las entregas, los precios, 'el siguiente ¿es el chorizo?' '¿valdrá lo mismo que la morcilla?'
Un poco de locos.
El caso es que no fue una pesadilla, casi todo lo contrario.
Esta mañana al despertar, me hacía gracia. Después de intentar desentrañar su significado, no tanto. Si Freud levantara la cabeza y me conociera escribía otros veinte libros.

3 comentarios:

Fiebre dijo...

¿Cuánto tiempo hace que comes sólo filetitos a la plancha y tomate picao?
Déjate de Freud.
Me da en la nariz que tu subconsciente se arregla con un buen plato de callos.

Stoneman dijo...

Me lees el pensamiento. Precisamente hoy, en el Mercadona, ha caído una lata de callos.
Espero que no lleven morcilla.

Anónimo dijo...

¿Le llamas un sueño? En Perú nos comeríamos tu sueño, que soñar con una morcilla es un lujo por allí...UBIK