Vamos que no, que no me dan la ayuda esa para alquilar un piso, no me pegan nada las camisetas con dibujitos y no me puedo presentar a más de un concurso de comics porque me salgo del rango (tampoco me iba a presentar, pero ahora al menos tengo una buena excusa).
Eso sí, la edad da una perspectiva diferente de las cosas. Ya no pienso tanto en hacia dónde irá mi vida como en cuánto me quedará de jubilación. Miro hacia atrás y me encuentro con toda una historia y una larga serie de experiencias que me permiten hacer predicciones realistas: estoy seguro de que nunca me haré rico trabajando.
Tonterías aparte, contra todo pronóstico le he dado color y no me ha quedado tan mal.

De aquí a 15 o 20 años hasta pareceré profesional. ¡Lo que se pierden los concursos!
