Un día y medio sin agua. Es un coñazo. Sí ya sé que medio mundo mundial no tiene agua corriente, la gente se muere de sed, que soy afortunado... Pero sigue siendo un coñazo.
Esta noche toca ritual de acaparar agua en donde pueda, cubos, garrafas, lavabos, mmm... podría llenar la caldera de la plancha por si esto se alarga y mi supervivencia depende de ello. Y por supuesto la bañera.

Al principio estas cosas me daban apuro porque al final con un par de cubos y una garrafa de agua del Mercadona se consigue sobrevivir, pero después pensé que, total, el agua del aljibe la van a tirar igual. Vamos, que la culpa es de otro y duermo tranquilo.
Pero hoy no.
Hoy mientras llenaba la bañera he estado pensando que hace siglos que no tomo un baño, creo que desde que era chico y mi madre nos hacía bañar en el mismo agua a mi hermano y a mí p'aprovechar. Y que me lo merezco, y no hablo del Scandalo, me refiero a pasar un rato metido en el agua hasta salir guachirnao, meter la cabeza bajo la superficie y golpear la pared de la bañera para que parezca que estoy en un submarino, quizás un poco de música, una cervecita... Me he llegado al baño para ver esa bañera a rebosar de agua cristalina y relajante.

Joer, ¡es verde! ¡y es el agua que bebo!
¿Mutaré? Creo que si empieza a salirme caparazón me haré llamar Donatello, aunque con mi suerte seguro que me hago sapo, con una lengua larguísima y totalmente manejable.
Bueno, eso también tiene su punto.
