
Ciertamente adorable.
Bueno vale, que sí: felices fiestas.
Incluso en un arranque de espíritu navideño pongo el original para esa gente a la que la Navidad le gusta de veras (pobreticos).








El que vaya a hacer la gracia de que parece Rossy de Palma que sepa que ya llega tarde.























Pues sí. Me quedan tres telediarios, bueno cuatro, y me voy de vacaciones. Pero vamos que no voy a ninguna parte. Lo más lejos que pienso llegar es a las playas de Huelin (después la realidad me obligará a ir más lejos).
Esa es la idea.
Luego resultará que la playa no es la solución, aunque entretenga. Ir es un auténtico coñazo (sin coche, quizás con él lo sería más). Si hay medusas los críos (¿tíarrones?) no se podrán bañar y me darán la tabarra. Hará un calor insoportable. Más gente de la necesaria. Y un montón de cosas tiradas en la arena.

Bueno, eso se disfruta. Aunque el calentamiento global lo sufre.
Me temo que ésta no es mi definición de vacaciones. Joer. El año que viene me pido trabajar.







Coño, que no. Que tengo sofá nuevo. Y sí, cualquiera pensará que soy comprador compulsivo pero no es eso, es que me falta de tó. Sobre todo ahora que se acerca el verano y mi casa se me llena.
Y no es que me sobre el dinero, pero hace algunos meses un fallo técnico de las cabezas pensantes me dio la oportunidad de ilustrar un cuento. Y pensé que mejor que pulírmelo en el Escándalo arreglaba un poco la casa. El erial.
Y eso, que a partir de ahora veo la tele más repantingao que que un galipo en un bordillo.
Aunque fumar sobre él me da mal rollo, preveo las quemaduras. Bueno, son un par de telediarios.