jueves, 3 de enero de 2008

Estrenando año

El uno de enero me eché a la calle con mi hijo. A dar una vuelta y a buscar exteriores para un proyecto que ya saldrá.
Me gusta sacar fotos por la calle, debería hacerlo más a menudo. Me obliga a ver sitios que ya conozco desde otra perspectiva. Eso y la incertidumbre de lo que saldrá luego cuando descargue las fotos. Lástima que la cámara que tengo sea tan antigua (cinco o seis años) y que funcione tan mal con poca luz, metiendo tanto ruido en las sombras. Pero de día es fantástica, y tocando con el Photoshop un poquillo, aún más.

Otra cosa que me hace antediluviano, aparte de los 2 megapíxeles, es que no tengo tarjeta de memoria: poniendo al máximo la calidad puedo hacer ¡17 fotos! Eso está bien, me hace selectivo, como cuando tiraba con carrete y revelaba las fotos en mi casa.

Me atraen las puertas antiguas, la estética antigua, la decadencia. Conseguir una imagen de los setenta en plena calle Mármoles en el 2008 (salvo por los carteles, el mal de nuestro tiempo).
Mi hijo me decía que la gente me miraba, algunos mal, he conseguido avergonzarle (a él, con casi 15 años, edad para hacer locuras. ¿Qué le falta esta generación?).
¿Autoestima?

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