martes, 29 de julio de 2008

Aceptando la vuelta

Esto se acabó. No diré que no lo he disfrutado, pero tampoco que no podría seguir así indefinidamente.
En realidad odio las vacaciones, es un poco como nochevieja, esa sensación de que hay que divertirse por cojones. Pero más odio trabajar.
Al menos esta vez he hecho algo diferente, me he ido por ahí (por si alguien aún no se ha enterado).
He estado por Cádiz de playita



de terracitas



y sin preocuparme de hacer de comer ni arreglar la casa, que en el fondo es lo que importa.
Si tengo que quedarme con alguna imagen de estas vacaciones escojo ésta.



Un árbol quemado por el viento con sal, como queriendo avanzar hacia el mar que lo está matando.
Efectivamente, tengo depresión pre-post-vacacional.

No hay comentarios.: