
De pie, mirando sin ver, un cigarrillo ¿otro? ¿dónde está el anterior?
Echo a andar, recorro kilómetros sin salir del salón. La tele está encendida, tiene vida propia, una vida que no comparto pero al menos rompe el silencio. Silencio ya tengo, no lo necesito.
Me siento, me levanto ¿he llegado a sentarme?
No estoy acostumbrado a verme así, no es que no lo haya estado antes, pero no me acostumbro.
El suelo apenas me sostiene, el vértigo, la náusea, miro adelante y se confunde el espacio y el tiempo, ambos desconocidos.
El mundo se mueve y me arrastra con él, la única manera de detenerlo es moverse en otro sentido. Movimiento, algo tan relativo, tan inusual.
El mundo se mueve. Habrá que conducirlo.
1 comentario:
No creo que se acostumbre nadie.
Un beso "petrificao".
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