lunes, 14 de mayo de 2007

Esas cosas que usamos con el culo


Calorcito, verano,... terracita.

Hoy tenía que comprar sillas para la terraza. Bueno, podía ser mañana, o pasado, o el mes que viene, pero me lo había marcado como 'hoy' en mi agenda. Para variar ni puta idea de lo que quería, quizás algo en plan tumbona (to pa mí) con un hueco en el brazo para apoyar la cervecita e ignífuga para que me dure un par de telediarios con esta puñetera adicción al tabaco.
Por suerte, que no me la merezco, apareció mi ángel de la guarda: 'No es eso lo que le pega a tu terraza, por cierto ¿cómo es tu terraza?' (si es que tengo que quererla) y venga a mirar, con lo poco que me gusta rebuscar. Al final, encontramos la silla 'cercanamente-perfecta' y además es un chollo.
Este verano se prevén partidas de cartas en la terraza, cafelitos y mirar las estrellas.
Gracias, amiga.
Pero ¡joder! al final con las emociones me he llevado cuatro sillas, me sobra una.
Creo que es la tuya.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Amigo, amigo, amigo, amigo..... creo q tu angel de la guarda es el mismo q el mio (aunque lo q se dice guardar, guarda poco y menos el dinero) a mi me compró una sombrilla, asi q solo nos falta la mesa....

Anónimo dijo...

Te cambio la sombrilla por un par de sillas, que si la forro con papel de aluminio puedo hacerme una parabólica para pillar el Plus pirateado, porque después de la mesa como no me ponga a tocar en la puerta del Mercadona voy a pasar más jambre que un perro chico. Tú sabes que nos van a llamar capullos ¿no?